Cómo mejorar la baja autoestima

Cómo mejorar la baja autoestima

La baja autoestima es un problema psicológico muy habitual que puede conllevar síntomas relacionados con el estado de ánimo. La autoestima baja se asocia con la depresión, según algunos estudios científicos, mientras que la investigación revela que las personas con autoestima alta tienden a sentirse más felices en general e incluso a tener más éxito en el trabajo y en las relaciones personales.

Entre los métodos más útiles para trabajar y mejorar la autoestima cabe destacar el manejo de los pensamientos negativos sobre uno mismo o el planteamiento de metas personales cuyo logro nos ayude a sentirnos más satisfechos con nosotros mismos. No obstante, cada persona es un mundo y subir la autoestima depende mucho de los motivos a los que se deba la autoestima baja.

¿Qué es la autoestima? Significado del concepto

La autoestima se puede definir como la evaluación que hacemos sobre nuestro propio valor personal. Otra manera de describirla es decir que la autoestima es el modo en que nos sentimos con respecto a nosotros mismos: nuestra personalidad, nuestro desempeño en los distintos roles de la vida, la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros…

El concepto de autoestima incluye creencias sobre uno mismo y emociones que sentimos hacia nosotros mismos. Las personas con alta autoestima tienden a sentir más emociones positivas hacia ellas mismas que las que tienen una baja autoestima, que pueden ser más propensas a emociones como la vergüenza o la tristeza.

Normalmente entendemos la autoestima como una valoración global de un individuo sobre él mismo, pero en realidad el nivel de autoestima puede variar en función del área de la vida o el aspecto de la personalidad al que nos refiramos. Por ejemplo, una persona puede sentirse satisfecha con respecto a su capacidad profesional, pero tener una baja autoestima limitada a la interacción con otras personas.

El término “autoconcepto” está estrechamente relacionado con el de la autoestima, si bien se refiere sólo a creencias, y no tiene un componente emocional como sucede en el caso de la autoestima. Sin embargo, como es lógico, nuestro autoconcepto influye en nuestra autoestima: si tenemos un autoconcepto negativo es más probable que tengamos también una autoestima baja.

¿Qué efectos tienen la autoestima baja y alta?

Distintos estudios científicos han encontrado relaciones entre el nivel de autoestima y muchas otras variables psicológicas y sociales. Por ejemplo, las investigaciones sugieren que las personas con alta autoestima tienden a tener también un mayor éxito laboral y académico o una mayor satisfacción en las relaciones personales (incluyendo las de pareja), así como en la vida en general.

En efecto, una de las variables con las que la alta autoestima tiene una correlación más clara es la percepción subjetiva de felicidad y de satisfacción con la propia vida. Esto probablemente tenga que ver con la ya mencionada asociación entre autoestima y calidad de las relaciones sociales, entre otras variables.

Sin embargo, en este tipo de investigaciones no suele ser posible determinar de qué modo influyen unos factores en otros. Así, por ejemplo, no se puede afirmar de forma categórica que tener una buena autoestima aumente el rendimiento académico, sino que, en sentido inverso, tener éxito en los estudios también podría ser una causa de alta autoestima.

En cuanto a la relación entre la autoestima y los problemas psicológicos, cabe destacar la asociación entre la baja autoestima y los trastornos depresivos. Dicha relación ha sido defendida por teóricos de múltiples orientaciones psicológicas, desde los psicoanalistas freudianos hasta los psicólogos cognitivos y conductuales.

De hecho, entre los criterios diagnósticos del trastorno depresivo mayor (según el manual DSM) se encuentran los sentimientos de inutilidad y la percepción de falta de valor personal.

¿Cómo trabajar y mejorar la autoestima?

Subir la autoestima depende de muchos factores, y los métodos más adecuados para trabajarla varían para cada caso particular. No obstante, existen algunas consideraciones generales que pueden ser útiles para la mayoría de las personas con autoestima baja, y que se refieren sobre todo al manejo de los pensamientos relacionados con el valor personal propio y a la consecución de logros y metas.

–      Proponte metas significativas y esfuérzate por lograrlas

Si tienes un autoconcepto negativo, una de las mejores cosas que puedes hacer es esforzarte por alcanzar objetivos que sean importantes para ti. Aunque esto muchas veces supone cierta incertidumbre y puede sacarnos de nuestra zona de confort, superar los obstáculos que se interponen entre nosotros y nuestros objetivos es una gran manera de mejorar la autoestima.

–      Recuerda que los pensamientos sólo son pensamientos

Las personas tenemos cierta tendencia a tomarnos demasiado en serio nuestros propios pensamientos, incluso cuando con gran frecuencia son un poco aleatorios o no nos identificamos necesariamente con ellos. Esto tiene que ver con el hecho de que culturalmente se nos enseña a dar mucha relevancia a nuestros pensamientos y a las cosas que nos decimos a nosotros mismos.

En el caso de las personas con baja autoestima, es más probable que presten atención excesiva a pensamientos autodevaluativos e irracionales (por ejemplo “No sirvo para nada”). Si te pasa esto, recuerda que los pensamientos que te pasan por la cabeza no siempre son dignos de ser tomados con seriedad, incluso cuando son recurrentes.

–      Procura que tu autoestima dependa de ti mismo

Es bastante habitual que las personas que tienen baja autoestima tengan a su alrededor a otras que influyan de manera negativa en su percepción de ellas mismas. Esto puede incluir, por ejemplo, a padres poco respetuosos, a los llamados “amigos tóxicos” o a los jefes y compañeros de trabajo que ejercen acoso laboral (mobbying).

Las opiniones negativas de otros no tienen por qué influir en nuestra autoestima, sobre todo si quien las emite no es una persona saludable a nivel emocional o, directamente, puede ser considerada una “mala persona”. Por supuesto, escuchar a los demás y tener empatía es importante para comprender cómo influimos en ellos, pero conviene escoger bien qué opiniones tomamos en consideración y cuáles es mejor ignorar.

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