¿Cómo salir de una relación tóxica?

¿Cómo salir de una relación tóxica?

Muchas veces hemos escuchado hablar sobre las relaciones tóxicas de pareja, pero realmente ¿qué es una relación tóxica? y de qué manera nos afecta?

¿Qué son las relaciones tóxicas?

Las relaciones tóxicas son aquellas que tienen un impacto negativo en nuestro bienestar, no sólo psicológico sino con frecuencia también físico, puesto que este tipo de relación de pareja está asociado al abuso y a otros problemas relevantes, como la dependencia, las discusiones intensas o la desigualdad en la relación.

Si bien es cierto que la percepción de un vínculo como tóxico depende en última instancia de la opinión subjetiva, suele resultar posible identificar una relación tóxica cuando nos hace sentir mal a causa de comportamientos inaceptables y continuados de la pareja hacia nosotros. En ocasiones las dinámicas son tan negativas que la relación resulta tóxica desde prácticamente cualquier punto de vista.

Otra de las características principales de las relaciones tóxicas es que nos hacen sentir reprimidos y encerrados, incapaces de desarrollarnos como individuos. Esto es particularmente cierto en los vínculos tóxicos muy desiguales en que una de las personas controla las decisiones de la otra, incluyendo las actividades de ocio o las relaciones con amigos.

Salir de una relación tóxica es aún más delicado cuando hay hijos en el sistema familiar. En estos casos resulta fundamental buscar el apoyo de personas cercanas e incluso tomar medidas legales si es necesario para asegurar el bienestar de nuestros hijos.

 

¿Cómo salir de una relación tóxica?

No es posible sistematizar una serie de pasos para salir de una relación de pareja tóxica puesto que cada caso tiene sus propias complejidades; sin embargo, sí podemos ofrecerte algunos consejos para identificar una relación tóxica y romperla cuando sea lo más conveniente. Tus seres queridos pueden ser de gran ayuda con estos objetivos, así que no dudes en compartir tu malestar con las personas en quienes más confíes.

– Asumir que la relación nos hace daño

La negación es muy habitual en las relaciones tóxicas. En estas situaciones puede ser difícil aceptar que ciertas conductas de nuestra pareja o dinámicas de la relación nos resultan desagradables y nos hacen daño. De hecho, incluso se tiende a priorizar la relación con la pareja por encima de las que tenemos con seres queridos que no la aprueban, que de forma paradójica pueden incluso ser vistos como tóxicos.

Aceptar que un vínculo nos está perjudicando a nivel emocional es el primer paso para detectar una relación tóxica y salir de ella. De modo similar, si amigos, familiares u otras personas en quienes confiamos nos advierten de que opinan que estamos en una relación tóxica, hay que plantearse que lo más probable es que sus intenciones sean honestas y busquen nuestro bienestar.

– Analizar la necesidad de hacer cambios

Cuando aún no conocemos mucho a una pareja y detectamos señales de “toxicidad” es lógico que dudemos de si estos comportamientos pueden ser considerados aceptables o no, así como de si nuestra pareja puede cambiar o, por el contrario, la dinámica insatisfactoria que se está generando se va a mantener en el futuro.

Sin embargo, si tras analizar la situación con detenimiento percibimos que la relación es tóxica y va a seguir siéndolo, mantenerla probablemente no sea la mejor opción. En principio nunca hay que contar con que la otra persona cambie: si la relación no te gusta y no tienes fe en ella, quizá lo más sabio que puedes hacer sea cambiar tu propia perspectiva y salir de ella, en vez de intentar cambiar la forma de ser de la pareja tóxica.

– Hablar con personas cercanas

Otro de los pasos más importantes para salir de una relación tóxica es comunicarse de forma sincera con personas en quienes confiamos sobre nuestras preocupaciones. Esto permite verbalizar pensamientos sobre la relación que puede que no hayamos procesado completamente de manera consciente, además de conseguir una perspectiva nueva y apoyo emocional.

En casos en que el vínculo con la pareja tenga un componente de dependencia o “adictivo”, puede tener particular sentido pedir ayuda a nuestros seres queridos en cuanto a la toma de decisiones y al manejo del proceso de ruptura, sobre todo cuando existe riesgo de abuso y se requiere algún tipo de protección física (por ejemplo, un cambio de domicilio temporal).

– Cortar el contacto con la ex-pareja

Limitar el contacto con la pareja tras una ruptura no siempre tiene que ser la opción más saludable, pero al salir de una relación tóxica suele ser lo mejor para empezar a resituar la propia vida sin sufrir el mismo malestar emocional que sentiríamos en caso de mantener el vínculo y seguir experimentando las dinámicas negativas propias de éste.

– Trabajar en la autonomía personal

Dado que las relaciones tóxicas suelen consumir gran parte del tiempo y la energía de las personas que se ven envueltas en ellas, al romper una suele ser recomendable adquirir el hábito de hacer actividades por nuestra cuenta o en compañía de otras personas -por ejemplo amigos con quienes hayamos perdido el contacto a causa de la relación de pareja tóxica.

Incluir nuevas actividades de ocio en la rutina cotidiana es muy beneficioso para volver a encontrar satisfacción en el día a día sin la presencia de la pareja tóxica. Participar en deportes y otras actividades en grupo, como talleres de teatro o clases de idiomas, es especialmente útil porque brinda la oportunidad de desarrollar nuevos vínculos interpersonales.

– Acudir a terapia psicológica

La terapia psicológica de apoyo puede ser útil en cualquiera de las fases de la ruptura de una relación tóxica, desde el momento en que empezamos a plantearnos la posibilidad de que estemos en una hasta el periodo que sigue a la separación, que puede llegar a ser muy difícil de manejar, sobre todo si la relación de pareja era muy inmersiva y llegaba a muchas áreas de la vida.

Ir a terapia es útil para manejar las emociones negativas y además para enfocar la relación tóxica y sus consecuencias como un problema que se puede confrontar y resolver si aplicamos las estrategias psicológicas adecuadas.

– Buscar apoyo legal si es necesario

El abuso psicológico y físico es bastante común en las relaciones tóxicas. Si te encuentras en una situación así, plantéate seriamente la posible conveniencia de acudir a la policía o a profesionales del Derecho que se especialicen en este ámbito; en ocasiones las relaciones tóxicas pueden requerir órdenes de alejamiento u otras medidas legales para prevenir riesgos.

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